¿Qué es el bruxismo y por qué es un problema serio?
El bruxismo es el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes, generalmente durante el sueño (bruxismo nocturno), aunque también puede producirse durante el día (bruxismo diurno o de vigilia). Se estima que entre el 20% y el 30% de la población adulta lo padece en algún grado.
El problema del bruxismo no es el hábito en sí — es la fuerza. Las fuerzas que genera el apretamiento nocturno pueden superar los 40 kg por centímetro cuadrado, muy por encima de las fuerzas normales de masticación. A lo largo de meses y años, esta presión destruye progresivamente el esmalte dental, fractura empastes y coronas, inflama la articulación temporomandibular y sobrecarga los músculos de la masticación.
Lo más insidioso del bruxismo es que la mayoría de las personas no saben que lo padecen. Al producirse durante el sueño, no hay conciencia del hábito. Muchos pacientes descubren que son bruxistas cuando el dentista observa un desgaste dental anormal en una revisión rutinaria, o cuando aparecen síntomas como dolor mandibular al despertar o cefaleas matutinas.
Los 8 síntomas más comunes del bruxismo
Si reconoce uno o más de estos síntomas, es probable que esté apretando los dientes por la noche:
- Dolor o rigidez en la mandíbula al despertar, que mejora a lo largo del día conforme los músculos se relajan.
- Cefaleas tensionales matutinas, especialmente en las sienes o detrás de los ojos. Es una de las causas más infradiagnosticadas de dolor de cabeza crónico.
- Desgaste visible en los dientes: bordes aplanados, caninos sin punta, dientes que parecen más cortos de lo normal.
- Fracturas repetidas de empastes, coronas o carillas sin traumatismo aparente. Si sus restauraciones se rompen con frecuencia, el bruxismo es el sospechoso principal.
- Dolor o chasquidos en la articulación temporomandibular (ATM) al abrir o cerrar la boca, bostezar o masticar.
- Sensibilidad dental generalizada, especialmente al frío, por la pérdida de esmalte y la exposición de la dentina subyacente.
- Marcas dentales en la lengua (bordes festoneados) o en la cara interna de las mejillas (línea alba).
- Dolor de oído sin infección: la proximidad de la ATM al conducto auditivo hace que el dolor se irradie y simule una otitis.
Causas del bruxismo: un problema multifactorial
No existe una causa única del bruxismo. Es un hábito con múltiples factores contribuyentes que se solapan:
El estrés y la ansiedad son los factores más reconocidos. La tensión emocional se canaliza a través de la musculatura masticatoria durante el sueño. Muchos pacientes notan que su bruxismo empeora en periodos de mayor presión laboral o personal.
Los factores oclusales (la forma en que encajan los dientes al cerrar) también influyen. Contactos prematuros, interferencias en los movimientos mandibulares o maloclusiones pueden estimular la hiperactividad muscular nocturna.
El consumo de cafeína, alcohol y tabaco se ha asociado a mayor prevalencia de bruxismo. Algunos medicamentos (ciertos antidepresivos ISRS) pueden inducirlo como efecto secundario. Y existe un componente genético documentado: el bruxismo tiende a presentarse en familias.
Tratamiento del bruxismo: la férula de descarga y más
El tratamiento del bruxismo se aborda desde varios frentes simultáneos:
La férula de descarga oclusal (tipo Michigan) es el tratamiento de primera línea. Es un dispositivo rígido de resina acrílica, fabricado a medida, que se coloca sobre los dientes superiores durante la noche. Su función es triple: proteger el esmalte del desgaste, redistribuir las fuerzas de apretamiento de forma uniforme, y relajar la musculatura masticatoria al impedir el encaje dentario habitual.
Es fundamental que la férula sea rígida y fabricada a medida con ajuste oclusal profesional. Las férulas blandas de farmacia o las termomoldeables pueden empeorar el bruxismo al estimular el reflejo de apretamiento.
Complementariamente, se recomienda ejercicios de relajación mandibular (abrir y cerrar la boca suavemente, masaje de los músculos maseteros), control del estrés, evitar la cafeína y el alcohol por la noche, y en algunos casos, fisioterapia específica de la ATM.

Bruxismo y salud periodontal: una relación peligrosa
En PerioMax prestamos especial atención a la relación entre bruxismo y enfermedad periodontal. Cuando un paciente tiene periodontitis (pérdida de hueso alrededor de los dientes) y además es bruxista, el daño se multiplica.
Las fuerzas excesivas del bruxismo sobre dientes con soporte óseo reducido aceleran la destrucción periodontal. Es lo que se conoce como trauma oclusal secundario. El diente recibe más fuerza de la que su hueso residual puede soportar, lo que provoca ensanchamiento del ligamento periodontal, movilidad dentaria progresiva y, en última instancia, pérdida del diente.
Por eso, en todo paciente periodontal evaluamos sistemáticamente la presencia de bruxismo. Si se confirma, la férula de descarga se convierte en parte esencial del tratamiento periodontal, no en un complemento opcional. Proteger los dientes de las fuerzas excesivas es tan importante como controlar la infección bacteriana.

